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24 de agosto 2026

Cristian Binimelis: «El MBA es un viaje de transformación que se practica desde el primer día»

Pocos docentes hablan del mundo corporativo con la franqueza de Cristian Binimelis. En Habilidades Directivas del MBA UChile, este psicólogo desafía abiertamente lo que llama el «management hegemónico tradicional» y propone algo distinto: un liderazgo construido desde la empatía, la colaboración y lo colectivo. Con esa carta de presentación, no es difícil imaginar por qué los estudiantes del MBA UChile Executive Las Condes 2023 lo eligieron como su Mejor Profesor.

Psicólogo de la Universidad de La Frontera y Máster en Dirección de Recursos Humanos y Consultoría en Desarrollo Organizacional de la Universidad de Barcelona, Binimelis es profesor del Departamento de Ingeniería Industrial y fue Director Ejecutivo y académico del Centro de Ingeniería Organizacional (CIO) de la misma casa de estudios. Su trabajo en consultoría lo ha llevado a acompañar procesos de liderazgo y gestión del cambio en empresas de la minería y la energía —Codelco, ENAP, ENAMI, Yamana Gold, Oxiquim y Abastible, entre otras— y en diversas instituciones públicas.

En esta conversación, que responde siempre pensando en su equipo docente, habla del liderazgo humano como una urgencia y no como una moda, y de por qué estudiar un MBA empieza por desaprender.

Ser elegido por los estudiantes como uno de los mejores profesores del MBA es un reconocimiento importante. ¿Qué significa para usted recibir esta distinción?

Recibir esta distinción tiene un significado profundo, no solo para mí, sino también para todo el equipo que está detrás de las clases de Habilidades Directivas y Negociación, a quienes hago parte de este reconocimiento y a quienes -sin duda- también les genera una enorme satisfacción y orgullo. Que profesionales destacados de distintos rubros, que representan la industria y la realidad de nuestro país, valoren nuestra entrega en el día a día nos llena de gratitud y representa para cada uno de nosotros una enorme responsabilidad.

Como MBA tomamos la decisión consciente y estratégica de ser el programa que desarrolla con mayor profundidad las habilidades directivas de nuestros estudiantes, y este reconocimiento nos demuestra que logramos conectar de manera real esa visión institucional con las realidades de cada uno de ellos.

Esto también nos reafirma en una convicción profunda: formar hoy en habilidades de liderazgo bajo enfoques de desarrollo y más humanos no responde a un cliché romántico ni a una moda corporativa, es una urgencia brutal que impacta de forma directa y medible nuestro mercado laboral. Cuando en el aula desafiamos los modelos tradicionales y priorizamos el liderazgo desde la empatía, la negociación y la gestión del cambio, estamos transformando las relaciones que se establecen dentro de las empresas. El resultado final de este esfuerzo no es solo un mejor clima laboral, si no que eleva de manera sustancial la productividad y la eficiencia de las organizaciones.

Ver que nuestros alumnos validan este camino en las aulas es la mayor recompensa que puedo recibir como docente.

¿Qué hace que enseñar en el MBA UChile sea una experiencia distinta para usted?

Lo que hace única la experiencia de enseñar aquí es la oportunidad de transformar el aula en un espacio donde el conocimiento fluye en todas las direcciones, nutriéndose tanto de la teoría como de las vivencias compartidas por nuestros estudiantes. No venimos simplemente a replicar o traspasar recetas de los paradigmas hegemónicos del management corporativo tradicional; venimos a cuestionarlos con una mirada crítica y local, impulsados por el rol público e inclusivo que define a la Universidad de Chile. El valor de este programa para nuestro equipo es que nos obliga permanentemente a conectar los desafíos prácticos de la industria con debates de frontera dentro del aula.

Vivir ese proceso de estimulación intelectual, donde profesionales de alto potencial se atreven a cuestionar lo establecido y a buscar nuevas formas de dirigir, es fascinante. Esa intensidad en la discusión y ese compromiso ineludible con el desarrollo de nuestro entorno generan una sinergia que creemos muy difícil de replicar en otras escuelas de negocios. Es un ecosistema que nos exige estar permanentemente en la frontera del conocimiento y que nos impulsa al máximo como equipo para formar líderes capaces de guiar con rigor y altura el futuro del país.

¿Qué busca que un estudiante se lleve de sus clases, más allá de los contenidos del curso?

Más allá de los contenidos temáticos, lo que buscamos como equipo es generar una transformación profunda en el estudiante a través del desarrollo de sus habilidades directivas. Queremos que se lleven lo que hoy consideramos habilidades no convencionales de negocio: la capacidad de orquestar la complejidad, navegar la incertidumbre y gestionar las tensiones organizacionales desde una perspectiva crítica. En un entorno empresarial que suele ser profundamente individualista, nuestras clases operan como un contrasentido deliberado, buscamos rescatar la primacía de lo colectivo y la potencia del desarrollo de equipos de alto desempeño.

Por eso, el primer gran laboratorio es el propio grupo curso. Los desafiamos a entender el establecimiento de redes no como un ejercicio utilitario de networking, sino como un tejido de colaboración y aprendizaje bidireccional, indispensable para los tiempos actuales. En última instancia, aspiramos a que asuman el rol ético en el ejercicio de un liderazgo inclusivo, uno que se ocupe genuinamente del desarrollo integral de las personas, bajo la convicción de que ese enfoque es el único motor sostenible para mejorar la productividad de las organizaciones de nuestro país. Queremos que salgan de nuestro MBA con la capacidad técnica y la integridad directiva y profesional para rediseñar la forma en que se compite y se colabora en Chile.

Desde su disciplina, ¿cuáles son los principales cambios que deberían observar los ejecutivos en los próximos años?

Desde el desarrollo de habilidades directivas, el cambio fundamental que los ejecutivos deben asimilar es que la gestión de organizaciones ya no se trata de controlar certezas, sino de gobernar la complejidad y la fragmentación. En los próximos años, los líderes enfrentarán tres transformaciones críticas.

Primero, el paso definitivo de estructuras piramidales a modelos de red colaborativos, impulsados por la inteligencia artificial y el trabajo distribuido, lo que exigirá migrar del control jerárquico tradicional a la orquestación de ambientes laborales donde prime, sobre todo, la confianza. Segundo, la urgencia de gestionar un tejido laboral profundamente diverso y con nuevas expectativas respecto al entorno de trabajo, donde la sostenibilidad de los equipos dependerá críticamente de la capacidad de las organizaciones para ofrecer estilos de liderazgo inclusivos y un propósito auténtico que convoque y dé verdadero sentido. Tercero, entender que el bienestar de las personas y la adaptabilidad cultural de la organización ya no son variables secundarias, sino el único motor real para mejorar la productividad del negocio.

Aquellos ejecutivos que sigan aplicando las recetas del management hegemónico tradicional quedarán obsoletos; el futuro de la industria en nuestro país pertenece a quienes dominen estas habilidades directivas no convencionales para liderar desde la integridad y la inteligencia colectiva.

¿Qué consejo le daría a un profesional que está evaluando cursar un MBA?

El principal consejo que como equipo le daríamos es que esté dispuesto a iniciar un viaje maravilloso, donde se requiere, sobre todo, la capacidad de desaprender para poder aprender. Un MBA no debe ser un refugio para validar el ego corporativo, ni una escuela para perfeccionar la «incompetencia hábil», esa destreza tan común en los ejecutivos para esconder su propia incompetencia, que identificamos permanentemente en nuestro ejercicio profesional como una de las principales barreras para el desarrollo. Estudiar un MBA implica necesariamente cuestionar las propias certezas y abrirse, con total honestidad intelectual, a hacerse las preguntas difíciles.

Este no es un espacio que premia las respuestas automáticas, sino un entorno diseñado para el aprendizaje auténtico, un ecosistema donde reconocer lo que no se sabe es el punto de partida para una verdadera evolución. En un mercado saturado de visiones individuales, el valor no está en acumular credenciales, sino en descubrir la potencia de construir con otros.

Por eso, a quien se apresta a estudiar un programa de este tipo, le aconsejamos que no aborde la malla curricular como un mero espectador de contenidos teóricos. El verdadero desafío comienza cuando decide involucrarse activamente en el aula, transfiriendo desde el primer día lo aprendido para transformar las relaciones, el clima y los resultados de la organización en la que se desempeña. El MBA no es un título que se obtiene al final; es un viaje de transformación que se ejerce y se practica en el día a día desde la primera clase.

Su defensa de un liderazgo colectivo, ético e inclusivo no es un discurso aislado, sino el reflejo del sello público de la Universidad de Chile llevado al terreno del management.  Tanto Binimelis como su equipo, insisten en que el futuro de las organizaciones chilenas se jugará en la capacidad de construir con otros, de desaprender viejas certezas y de dirigir desde la confianza.

Su mensaje deja una idea que incomoda y motiva a la vez: el verdadero liderazgo no se acredita con un diploma, se practica cada día en la forma en que tratamos a quienes trabajan con nosotros.



Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de Chile.
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