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24 de septiembre 2026

Andrea Nieto, presidenta de Chilectec: «La inteligencia artificial no reemplaza al gerente, pero sí reemplaza al gerente que no aprende IA»

Andrea Nieto Eyzaguirre asumió este año como presidenta de Chiletec, la Asociación de Empresas Chilenas de Tecnología, convirtiéndose en la primera mujer en liderarla desde su creación. Global MBA UChile e Ingeniera Civil Informática, es CEO de la empresa tecnológica Dyatec y académica del área de negocios digitales. Llega al cargo tras integrar durante tres años el directorio de la asociación, y con un mandato claro para el período 2026-2027: impulsar el crecimiento de las empresas tecnológicas chilenas, fortalecer el talento digital y darle al sector una voz más fuerte en las conversaciones de política pública del país.

Su trayectoria combina el mundo de la empresa, la academia y el liderazgo gremial, una mezcla que también marcó su paso por el Global MBA UChile. Como parte del programa, Nieto cursó su doble grado internacional en Melbourne Business School en Australia, sumando una mirada global a su formación en tecnología y gestión.

En esta entrevista, aborda los grandes temas que definen la agenda tecnológica del país y reflexiona sobre el liderazgo femenino que quiere impulsar en una industria mayoritariamente masculina.

En un contexto de desafíos de crecimiento económico, ¿qué papel puede desempeñar la tecnología para aumentar la productividad y la competitividad de Chile?

El desafío, me parece, se da en dos niveles: a nivel empresarial, el desafío es cómo lograr que las empresas tecnológicas sean más productivas y, por ende, más competitivas. Y a nivel país, ese mismo desafío se traslada a cómo esa mayor productividad empresarial contribuye a que Chile, como economía, sea más productiva y más competitiva frente a otros países.

La inteligencia artificial y la automatización son, hoy, uno de los principales motores para cerrar esta brecha de productividad. A nivel regional, un informe del Foro Económico Mundial elaborado en colaboración con McKinsey & Company (“América Latina en la Era Inteligente: Un Nuevo Camino para el Crecimiento”) estima que una mayor adopción de la IA podría elevar la productividad de América Latina entre un 1,9% y un 2,3% anual; el propio informe plantea que la región ha crecido históricamente más por sumar trabajadores que por producir mejor, y que la IA ofrece una oportunidad histórica para romper ese patrón.

En la misma línea, el Fondo Monetario Internacional advierte que algunos países de América Latina corren el riesgo de no capturar todo este beneficio, y que un mercado laboral más formal y un mayor acceso digital son condiciones clave para aprovecharlo. Y a nivel de Chile, el Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA) estima que el país tendría el potencial de elevar su crecimiento del PIB hasta en 1,2 puntos porcentuales en los próximos años, producto del menor tiempo que los trabajadores dedicarían a tareas que la IA generativa permite acelerar. Este potencial se apoya, además, en un ecosistema que ya es referente en la región: Chile lidera el ranking ILIA, el Índice Latinoamericano de Inteligencia Artificial.

La regulación de la IA avanza en distintas partes del mundo, ¿cómo debiera abordar Chile este desafío para equilibrar innovación, ética, protección de las personas y desarrollo económico?

Chile debe abordar la inteligencia artificial con una mirada equilibrada: promoviendo la innovación y la competitividad, pero al mismo tiempo construyendo marcos de gobernanza responsables que protejan a las personas. En mayo de este año, desde CHILETEC presentamos una minuta de posición sobre el proyecto de ley que regula los sistemas de inteligencia artificial. Nuestra principal preocupación fue que, en su diseño de entonces, el proyecto replicaba el modelo regulatorio europeo: clasificación rígida de riesgos, sanciones pecuniarias elevadas y obligaciones de cumplimiento complejas, un costo que las grandes tecnológicas absorben con facilidad, pero que golpea con más fuerza a las startups y pymes que son, justamente, el motor de nuestra industria. No es una preocupación solo nuestra. El informe encargado por la Comisión Europea al ex presidente del Banco Central Europeo, Mario Draghi, reconoce que la sobrerregulación ha sido una causa relevante de la pérdida de competitividad europea frente a Estados Unidos y China, con un impacto desproporcionado sobre las pymes.

Como bien lo planteó Rishi Sunak, ex primer ministro británico, hoy existen dos carreras en inteligencia artificial: la de la IA general, que disputan Estados Unidos y China, y la de su adopción cotidiana a lo largo de toda la economía, que está abierta para cualquier país que actúe con decisión. Esa segunda carrera es la que Chile sí puede ganar. Para eso, principios como la supervisión humana significativa, la explicabilidad y la no discriminación deben operar como estándares de conducta. Esa es, a mi juicio, la manera concreta de garantizar la protección de las personas frente a la IA, sin necesidad de duplicar sanciones que ya existen en otras leyes.

En ese sentido, valoro que el gobierno actual esté avanzando en una dirección que coincide, en lo esencial, con lo que CHILETEC planteó tempranamente. La ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, presentó ante el Senado una propuesta de Ley Marco de Inteligencia Artificial para la Innovación, la Productividad y la Competitividad, estructurada en seis pilares: gestión ágil, trazable y eficiente; la IA como infraestructura crítica para el país; transferencia tecnológica; motores de innovación regional; el fortalecimiento de la política de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación; y una ciencia y tecnología abierta a la ciudadanía. Este giro, que mira experiencias como las de Estados Unidos, Japón, Singapur y Corea del Sur en lugar de replicar únicamente el modelo europeo, va en la línea correcta: equilibrar innovación, ética y desarrollo económico, sin sacrificar ninguno de los tres.

 

La Inteligencia Artificial está transformando industrias y modelos de negocio, ¿crees que los directorios y ejecutivos chilenos están preparados para liderar esta transformación? ¿ves alguna resistencia a la innovación?

Creo que los directorios y ejecutivos chilenos no están preparados para liderar esta transformación. Hoy existen iniciativas aisladas que hablan de gobernanza de inteligencia artificial, pero también he visto cierto negacionismo —no respecto a la IA en sí misma, sino respecto a la velocidad con que se puede y se debe adoptar dentro de las empresas y organizaciones.

El estudio «Tendencias en Directorios 2026» del Instituto de Directores de Chile (IdDC) muestra que la inteligencia artificial, junto con la ciberseguridad y la protección de datos, lidera con claridad la agenda de los directorios para 2026, concentrando el 20,8% de las menciones, pero el conocimiento en innovación tecnológica, IA y ciberseguridad concentra apenas el 0,5% de las menciones cuando se pregunta a los propios directores por sus fortalezas —es decir, es la competencia menos identificada por ellos mismos. Esa brecha se confirma también desde la mirada de quienes reportan a los directorios: la cuarta versión del estudio «Mirada de los Ejecutivos a los Directorios”, del mismo IdDC, encontró que el 70,1% de los ejecutivos considera que su directorio no está preparado para gobernar la inteligencia artificial. La transformación digital, de hecho, saltó del octavo lugar en 2024 al segundo lugar en 2025 dentro de las prioridades de los gobiernos corporativos, según la encuesta “La Voz del Mercado” de EY, la Bolsa de Santiago y el IdDC.

Mientras tanto, las personas adoptan la inteligencia artificial mucho más rápido que las organizaciones. Un informe de Menlo (2025) encontró que el 68% de los empleados usa cuentas personales para acceder a herramientas de IA gratuitas como ChatGPT, y que el 57% de ellos incluso ingresa ahí datos sensibles de su empresa. Cuando estos temas finalmente llegan al directorio, las personas ya los vienen usando desde hace un par de años en sus propios dispositivos, y lamentablemente los datos de la empresa quedan expuestos, incluso para el entrenamiento de futuros modelos, por falta de una gobernanza adecuada.

Y me gustaría enfatizar algo: existen maneras de abordar esta gobernanza. No es que el mundo no sepa cómo hacerlo; es que estamos avanzando más lento que la urgencia que exige el tema. Solo como ejemplos: el estándar internacional ISO/IEC 42001, que certifica sistemas de gestión de IA; el marco de riesgo NIST AI RMF, más flexible y no prescriptivo; estructuras internas como los comités de ética de IA o la figura del Chief AI Officer, que ya existe en compañías como Meta, Google, IBM, Accenture o PwC; y comités de gobernanza a nivel del propio directorio. El desafío no es la falta de modelos, sino la velocidad y la voluntad para implementarlos.

En muchas organizaciones, la estrategia digital todavía se limita a un área especializada o al uso para agilizar o automatizar procesos, ¿qué falta para que la tecnología se integre realmente en la estrategia de la empresa?

Creo que hasta ahora las empresas han operado bajo un paradigma que ya no da abasto: tener un área de informática o sistemas donde se concentra toda la tecnología, mientras el resto de la organización acude a “ellos” cuando hay algo que resolver, sin necesidad de saber de tecnología por su cuenta. Ese paradigma, TI como silo que recibe el ticket y lo resuelve, es exactamente lo que hay que cambiar.

Como plantea un artículo ya clásico sobre esta discusión, “cada empresa es una empresa tecnológica, pero la mayoría no se comporta como tal”. Esto no aplica solo a las empresas de base tecnológica, que nacen ya pensando así, sino especialmente a las que no lo son: muchas compañías de sectores tradicionales han tenido que emprender procesos profundos de transformación cultural para integrar la tecnología a su estrategia central, y no solo a su operación.

Creo que lo que falta es cambiar la manera en que pensamos los perfiles dentro de una organización. Hoy seguimos buscando informáticos por un lado y personas de negocio u operaciones por otro, como si fueran mundos aparte que solo se cruzan cuando hay algo que resolver. Lo que tenemos que lograr es que esos perfiles sean mixtos desde la base, y no que se complementen recién después de contratados. Un buen ejemplo de cómo se puede ir transitando hacia eso son los llamados “fusion teams”, un concepto de Gartner que describe equipos donde se mezclan personas de negocio y de TI desde el inicio de un proyecto.

Pero creo que esto no se resuelve solo formando equipos mixtos dentro de la empresa; hay que ir más atrás, a la formación de origen. Los perfiles profesionales que egresan hoy de las instituciones académicas deberían ser, por diseño, perfiles híbridos, cualquiera sea la disciplina que la persona elija estudiar, combinada con tecnología. En el futuro no debiera existir un perfil profesional que no sea híbrido. Mientras sigamos formando por un lado a los informáticos y por otro a todos los demás, vamos a seguir reproduciendo el mismo silo dentro de las empresas.

Algunos profesores y graduados(as) sostienen que un gerente que no comprenda los fundamentos de la IA y ciertas nociones de programación tendrá limitaciones similares a las que hoy día no saben interpretar un estado financiero, ¿compartes esa visión? ¿qué capacidades deberían desarrollar nuestros graduados(as) para seguir siendo relevantes?

Comparto plenamente esa visión. Hoy en día, la inteligencia artificial y el pensamiento algorítmico ya no son herramientas exclusivas del departamento de tecnología; se han convertido en el núcleo operativo y estratégico de las organizaciones. Así como en el siglo XX un gerente que no sabía leer un balance financiero estaba “ciego” para tomar decisiones de negocio, en la actualidad un líder que no comprende los fundamentos de la IA tiene una incapacidad crítica para identificar eficiencias, mitigar riesgos tecnológicos y detectar nuevas oportunidades de mercado. No se trata de que los gerentes se conviertan en programadores de tiempo completo, sino de que adquieran la alfabetización digital necesaria para liderar equipos técnicos y tomar decisiones estratégicas fundamentadas. Como suelo decir: la inteligencia artificial no reemplaza al gerente, pero sí reemplaza al gerente que no aprende IA.

Esta es, además, una discusión que hoy dan muchas instituciones educativas: si la inteligencia artificial debe enseñarse como una asignatura aislada, o si debe incorporarse de manera transversal en la formación de cualquier profesional, sin importar su disciplina. Mi convicción es que tiene que ser lo segundo. La IA ya no es una herramienta exclusiva de quienes estudian informática (#TodosSomosTech); está transformando la forma de trabajar en salud, derecho, educación, ingeniería y prácticamente cualquier industria.

Chile ha desarrollado un ecosistema emprendedor relevante en América Latina y varios de nuestros graduados(as) han utilizado su Proyecto de Grado para crear empresas tecnológicas, ¿qué les recomendarías para escalar sus negocios y competir globalmente?

A partir de lo que he visto en las ruedas de negocios internacionales que hemos tenido en CHILETEC, y también representando a Chile como líder tecnológico del país en el extranjero, les daría cuatro recomendaciones concretas.

La primera es dominar el idioma inglés: es el idioma universal de los negocios, y es el punto de partida para cualquier empresa o profesional que quiera escalar internacionalmente.

La segunda es vincularse de manera coopetitiva, es decir, colaboración más competencia, con otras empresas chilenas o extranjeras que tengan intenciones de expansión similares, en lugar de intentarlo de forma aislada.

La tercera es vincularse a asociaciones tecnológicas, tanto chilenas como del mercado de destino que quieran abordar: llegar a un mercado a través de un ecosistema donde ya se trabajan estos temas, se intencionan ruedas de negocio y la internacionalización se aborda día a día, es un facilitador enorme que puede ahorrar varios años de intentar llegar por cuenta propia, de manera aislada.

Y la cuarta es acercarse a ProChile, que actúa como un puente estratégico entre la oferta comercial de las empresas y los mercados globales.

¿Qué oportunidades ves para fortalecer la colaboración entre universidades y empresas, tanto en la formación de talento como en el desarrollo de soluciones que aceleren la innovación tecnológica en Chile?

Veo grandes oportunidades para fortalecer esta colaboración, y creo que hay que ir más allá de lo que ya hacemos bien (convenios con instituciones académicas, habilitación de prácticas profesionales, retroalimentación de planes formativos, visibilización de talento tecnológico), hacia formas de vinculación más profundas, con proyectos de co-desarrollo tecnológico y retorno medible.

Internacionalmente, hay dos modelos que valdría la pena mirar con más detalle. El modelo Fraunhofer, en Alemania, es una red de institutos de investigación aplicada donde cada director tiene, simultáneamente, una cátedra en una universidad asociada: ese doble rol asegura que la investigación nazca con rigor científico, pero orientada a resolver problemas reales de la industria. Un segundo ejemplo es el programa MAGNET, en Israel, que financia consorcios de largo plazo entre empresas y academia para desarrollar nuevas tecnologías, con proyectos de hasta US$36 millones a cinco años, y ya ha involucrado a más de 150 empresas en más de una década.

Creo que Chile tiene las bases: un ecosistema de fondos concursables activo, IES con capacidad de investigación aplicada, para dar el salto de una vinculación basada en talento hacia una vinculación basada en co-desarrollo tecnológico con resultados medibles: patentes, spin-offs y tecnología efectivamente transferida al mercado.

Asumes la presidencia de Chiletec en un momento de profundas transformaciones para la industria tecnológica, ¿cuáles serán las prioridades y objetivos de tu gestión?

Las prioridades de mi gestión se organizan en tres grandes ejes que están profundamente conectados entre sí: crecimiento empresarial, talento digital y política pública.

En crecimiento empresarial, mi convicción es que las empresas tecnológicas chilenas deben crecer no solo individualmente, sino en conjunto. Los modelos de negocio colaborativos entre empresas impulsan la competitividad al compartir recursos, conocimientos y riesgos, a la vez que permiten reducir costos operativos y de gestión comercial. En el mundo tecnológico, estos modelos pueden tomar distintas formas: compra directa entre empresas, alianzas estratégicas, integración de tecnologías o distribución en el mercado local, y habitualmente implican compartir activos valiosos como la cartera de clientes o el conocimiento del mercado. Uno de los sellos concretos que he estado imprimiendo en este período 2026-2027 tiene que ver, precisamente, con la internacionalización: vamos a intencionar ruedas de negocio y misiones comerciales, tanto presenciales como virtuales, para las empresas socias de CHILETEC, con foco en mercados de interés común: Perú, México, Colombia y Canadá.

En talento digital, seguiremos profundizando la relación con instituciones de educación superior (IES), por ejemplo, fortaleciendo la empleabilidad de los futuros profesionales tecnológicos, retroalimentando planes formativos y aportando nuestra experiencia en los consejos consultivos empresariales de las instituciones de educación superior.

En política pública, nuestra prioridad será aumentar la participación del sector tecnológico en las conversaciones regulatorias y estratégicas del país, porque las empresas tecnológicas viven diariamente los desafíos de la digitalización, la ciberseguridad, la inteligencia artificial y la internacionalización de servicios, todos temas en constante discusión parlamentaria por estos días.

Eres la primera mujer en presidir Chiletec, ¿cómo vives este desafío y qué cambios esperas impulsar para favorecer una mayor participación y liderazgo femenino en un sector todavía mayoritariamente masculino?

Vivo este desafío con una combinación de orgullo y responsabilidad. Mi experiencia como mujer en el mundo tecnológico ha sido desafiante, pero también muy enriquecedora. Entré a una carrera y a una industria donde históricamente la presencia femenina ha sido menor, por lo que muchas veces una aprende a moverse en espacios donde no siempre hay muchas mujeres alrededor, especialmente en roles técnicos, de dirección o de toma de decisiones. En mi caso, ha sido clave combinar una formación técnica rigurosa con una mirada de gestión, liderazgo y educación, lo que me ha permitido ocupar distintos espacios: la ingeniería y el desarrollo de soluciones tecnológicas, la gestión de equipos, la docencia universitaria, el emprendimiento y, ahora, el liderazgo de una organización asociativa. Cuando una mujer llega a espacios de liderazgo tecnológico, no solo ocupa un cargo; también se transforma en una referencia para otras mujeres que vienen detrás, y esa responsabilidad la tomo muy en serio.

En esa línea, uno de los compromisos concretos que quiero asumir en esta gestión es seguir fortaleciendo la mesa de Diversidad de Género de Chiletec, una de nuestras siete mesas temáticas, impulsando más instancias de mentoría, alianzas con la academia para atraer a más mujeres a carreras STEM, y visibilización de referentes dentro de la industria. Pero quiero que esa idea de ser una referencia para las que vienen detrás no se quede solo en lo simbólico: durante mi período, voy a abrir espacios concretos: paneles, columnas, vocerías, para que otras mujeres del sector tecnológico chileno tengan protagonismo real.

Referencias

  1. Foro Económico Mundial, en colaboración con McKinsey & Company (enero de 2026), “América Latina en la Era Inteligente: Un Nuevo Camino para el Crecimiento”: una mayor adopción de IA podría elevar la productividad regional entre 1,9% y 2,3% anual; solo un 10% de las organizaciones en la región conecta hoy la IA con sus objetivos de negocio, y apenas un 6% reporta impactos significativos.
  2. Bakker, B., Chen, S. y Vasilyev, D. (Fondo Monetario Internacional, blog, marzo de 2025), “Cómo la inteligencia artificial puede aumentar la productividad en América Latina”.
  3. Bci Estudios, informe “Alcances Económicos de la IA” (enero de 2025), citando mediciones del Centro Nacional de Inteligencia Artificial (CENIA): potencial de elevar el crecimiento del PIB de Chile hasta en 1,2 puntos porcentuales en los próximos años.
  4. Instituto de Directores de Chile (IdDC), estudio “Tendencias en Directorios 2026” (300 encuestados entre directores, gerentes generales y gerentes de primera línea).
  5. Instituto de Directores de Chile (IdDC), cuarta versión del estudio “Mirada de los Ejecutivos a los Directorios” (agosto de 2026, 177 respuestas de ejecutivos que reportan directamente a sus directorios).
  6. EY, Bolsa de Santiago e Instituto de Directores de Chile (IdDC), encuesta “La Voz del Mercado” (novena edición, diciembre de 2025, 365 encuestados).
  7. Menlo Security, informe 2025 sobre uso no regulado de herramientas de inteligencia artificial por parte de empleados.
  8. TechCrunch (2016), “Every company is a technology company, but most don’t behave like one”, sobre la tesis de Marc Andreessen (“software is eating the world”, 2011).
  9. IE University Insights, conversación entre Javier Parra y T. V. Narendran, CEO de Tata Steel, sobre transformación cultural para la transformación digital.
  10. Draghi, M. (2024). The future of European competitiveness: A competitiveness strategy for Europe. Comisión Europea; cifra de empresas valoradas en más de US$10.000 millones creadas desde cero en 50 años (241 en EE.UU. frente a 14 en la UE) según McAfee, A. (2025), The Geek Way, Substack, y The Wall Street Journal (2025).
  11. Sunak, R. (2025, 16 de julio). “You don’t have to be America or China to win in AI”. The Economist.
  12. Exposición de la ministra de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación, Ximena Lincolao, ante la Comisión de Desafíos del Futuro, Ciencia, Tecnología e Innovación del Senado (mayo y julio de 2026).
  13. Oficina del Científico Jefe, Ministerio de Industria, Comercio y Trabajo de Israel: programas MAGNET (consorcios empresa-academia) y MAGNETON (transferencia tecnológica).


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