Jorge Lara dirigió operaciones de consultoría en tres países y lideró proyectos de transformación para algunas de las mayores empresas de la región antes de dedicarse a enseñar innovación y otras materias, como marketing. Fue socio director de Ernst & Young Consulting en Chile, Argentina y Brasil, donde condujo la implantación de SAP para Petrobras, y ocupó cargos ejecutivos en Shell International y Shell Brasil en áreas que iban de la logística al marketing y la planificación estratégica. Esa experiencia recorrida en el terreno es la que hoy lleva a la sala de clases del MBA UChile, donde los estudiantes del programa Blended 2024 lo eligieron como su Mejor Profesor por su clase de Innovación Estratégica.
Formado también en filosofía contemporánea y como coach ontológico, Lara combina el pragmatismo del ejecutivo con una inquietud más amplia sobre cómo pensamos y decidimos. En esta conversación aborda el cambio de época que trae la inteligencia artificial, el valor de la diversidad en el aula y la convicción de que en un mundo donde la información está al alcance de todos, el rol del profesor es formular las preguntas correctas.
Ser elegido por los estudiantes como uno de los mejores profesores del MBA es un reconocimiento importante. ¿Qué significa para usted recibir esta distinción?
Más que un reconocimiento personal, lo vivo como una señal de que los estudiantes sienten que mis clases aportaron a su desarrollo profesional y personal. Siempre he creído que un profesor no debe ser recordado por la cantidad de contenidos que transmite, sino por la capacidad que despierta en sus alumnos para enfrentar desafíos más complejos, pensar estratégicamente y confiar en que pueden generar cambios. Si mis estudiantes sienten que contribuyo a ese propósito, entonces considero cumplida mi misión como docente.
¿Qué hace que enseñar en el MBA UChile sea una experiencia distinta para usted?
Enseñar en el MBA UChile es un privilegio porque reúne a profesionales con una enorme diversidad de experiencias, industrias y responsabilidades. Esa riqueza hace que ninguna clase sea igual a la anterior. Más que transmitir conocimientos, siento que participo en conversaciones donde todos aprendemos. Cada sesión me desafía a mantenerme actualizado y a conectar la estrategia, la innovación y la inteligencia artificial con problemas reales que los propios estudiantes llevan al aula.
¿Qué busca que un estudiante se lleve de sus clases, más allá de los contenidos del curso?
Me gustaría que mis estudiantes desarrollaran una manera distinta de pensar. Los conceptos cambian, las tecnologías evolucionan y los modelos de negocio se transforman, pero la capacidad de formular buenas preguntas, analizar problemas complejos y tomar decisiones bajo incertidumbre permanece. Si logro que un estudiante salga de la sala viendo más oportunidades donde antes veía solo problemas, siento que el curso cumplió su propósito.
Los estudiantes del MBA provienen de industrias, cargos y experiencias muy distintas. ¿Cómo influye esa diversidad en la forma en que desarrolla sus clases?
La diversidad es uno de los principales activos del MBA. Cuando una misma situación es analizada por un gerente de minería, una ejecutiva de salud, un emprendedor tecnológico o un profesional del sector público, aparecen perspectivas que difícilmente surgirían en un grupo homogéneo. Mi rol consiste precisamente en aprovechar esa diversidad para generar discusiones donde los estudiantes aprendan tanto de la experiencia de sus compañeros como del profesor.
¿Cómo conecta la teoría con los desafíos que hoy enfrentan las organizaciones?
La teoría sigue siendo indispensable, pero hoy ya no basta por sí sola. Intento que cada concepto pueda ponerse a prueba frente a problemas reales de las organizaciones. Para ello incorporo casos, simulaciones, proyectos de consultoría y, cada vez más, herramientas de inteligencia artificial. Mi objetivo es que los estudiantes salgan de la sala con ideas que puedan aplicar al día siguiente en sus propias empresas.
Desde su disciplina, ¿cuáles son los principales cambios que deberían observar los ejecutivos en los próximos años?
Creo que estamos viviendo uno de los cambios más profundos desde la irrupción de Internet. La inteligencia artificial dejará de ser solo una herramienta de productividad para convertirse en un verdadero colaborador en la toma de decisiones. Los ejecutivos deberán aprender a liderar organizaciones donde personas y agentes inteligentes trabajen en conjunto. Quienes entiendan esa transformación tendrán una ventaja competitiva importante.
¿Qué tipo de conversaciones o preguntas de los estudiantes le resultan más enriquecedoras en la sala de clases?
Me entusiasman las preguntas que nacen de problemas reales de las organizaciones. Cuando un estudiante lleva a la sala un desafío que está viviendo en su empresa, la teoría cobra vida y la discusión se vuelve mucho más rica, porque todos podemos aportar desde experiencias distintas.
En pocas palabras, ¿cómo describiría a los estudiantes del MBA?
Son profesionales exigentes, inquietos y generosos para compartir sus experiencias. Llegan con una sólida trayectoria, pero también con la humildad de seguir aprendiendo. Esa combinación hace que el nivel de las conversaciones sea extraordinariamente alto. Pienso, además, que hoy un profesor ya no es la principal fuente de información, porque esa información está disponible para todos. Nuestro verdadero rol consiste en ayudar a interpretarla, conectar ideas, cuestionar supuestos y desarrollar criterio para tomar mejores decisiones. En un mundo donde la inteligencia artificial puede responder muchas interrogantes, la capacidad de formular las preguntas correctas y de escucharnos para innovar y crear será cada vez más valiosa. Por eso creo que los estudiantes, más que escoger a un “mejor profesor”, eligen el ramo que más los ayuda en esos aspectos.
¿Qué consejo le daría a un profesional que está evaluando cursar un MBA?
Un MBA ya no es solamente una oportunidad para adquirir conocimientos; es una oportunidad para transformar la forma de pensar. Los cambios tecnológicos, económicos y sociales exigen ejecutivos capaces de cuestionar supuestos, aprender continuamente y liderar la innovación. Mi consejo sería no cursar un MBA únicamente para mejorar el currículum, sino para ampliar la mirada y prepararse para un entorno donde la capacidad de aprender será más importante que el conocimiento acumulado.
Después de años implementando sistemas y liderando transformaciones en grandes compañías, el profesor Lara apunta a irreemplazable por la tecnología, esto es, el criterio para decidir y la capacidad de mirar un problema desde ángulos que otros no ven. La inteligencia artificial responderá cada vez más interrogantes, y por eso mismo, saber cuáles son las preguntas que valen la pena será una de las habilidades más buscadas en los años que vienen.
Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de Chile.
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