Katherine Campos ha construido una carrera de casi dos décadas ligada a la auditoría, las finanzas y el control de gestión. Contadora auditora y graduada del MBA UChile, este año fue reconocida entre las WIM100 2026, la distinción con que Women in Mining Chile releva a cien mujeres que están transformando la industria minera. A ese reconocimiento se sumó, hace poco, un nuevo desafío: asumir como Gerenta General de la organización.
Conversamos con ella de lo que significó el reconocimiento, de su paso a liderar WIM Chile, la fundación de su consultora y del trabajo necesario para que más mujeres ingresen, permanezcan y lleguen a los espacios de decisión de la industria minera.
¿Qué significó para ti recibir la distinción WIM100 2026 y qué pensaste cuando lo supiste?
Lo recibí con mucha emoción. Cuando una está concentrada en trabajar, sacar proyectos adelante y responder a tantas responsabilidades, pocas veces se detiene a mirar su propio recorrido. Este reconocimiento me permitió hacerlo y valorar todo lo aprendido, también en los momentos difíciles.
Pensé en las personas que me han acompañado y en las mujeres con quienes hemos trabajado para abrir más espacios en la minería. Lo siento como una alegría personal, pero también como una responsabilidad: seguir aportando y mostrar que -desde las finanzas, la gestión y la colaboración- también podemos transformar esta industria.
¿Cómo recibes el desafío de asumir como Gerenta General de WIM Chile? ¿Cuáles son tus objetivos?
Lo recibo con mucho entusiasmo y con plena conciencia de la responsabilidad que significa. Llevo años siendo parte de WIM Chile y conozco el compromiso que hay detrás de cada iniciativa, muchas veces sostenida por mujeres que entregan su tiempo junto con sus responsabilidades laborales y familiares.
Mi propósito es fortalecer la gestión para que ese esfuerzo tenga más alcance y continuidad. Eso implica escuchar a nuestros núcleos y comités, ordenar prioridades, facilitar la coordinación y dar seguimiento a los compromisos. Quiero aportar una conducción cercana, con objetivos claros y una buena conexión entre el Directorio y quienes llevan adelante el trabajo de la organización.
¿Cómo ha sido abrirte camino en espacios mayoritariamente masculinos?
Mi experiencia se ha construido desde la preparación, la rigurosidad y la capacidad de sostener una opinión con fundamentos. En la consolidación de información financiera y en la elaboración de reportes para el Directorio y entes reguladores hay que tomar decisiones, advertir riesgos y, a veces, plantear conversaciones incómodas.
Mi paso por control de gestión en la Vicepresidencia de Comercialización en Codelco también fue muy relevante, donde pude vincular el análisis financiero con el seguimiento de indicadores, la evaluación del desempeño y la toma de decisiones del negocio. Aprender a hacerlo con claridad y confianza ha sido parte importante de mi trayectoria.
Por otra parte, he aprendido que hacer bien el trabajo debe ir acompañado de la responsabilidad de velar por el cumplimiento normativo, legal y ético. Eso implica levantar las alertas con valentía cuando algo no corresponde, aunque pueda resultar incómodo, porque actuar con integridad protege a las personas, a la organización y a la confianza que hemos construido. He visto avances y una mayor apertura a conversar sobre estas brechas. El desafío ahora es que esa apertura se traduzca en oportunidades de desarrollo, acceso a decisiones y reconocimiento por nuestras capacidades.
¿Qué te llevó a fundar KCF Auditorías y Consultorías?
KCF nace de querer poner mi experiencia al servicio de distintas organizaciones y construir una propuesta propia. Después de una carrera ejecutiva, una reconoce problemas que se repiten y entiende cuánto puede aportar una mirada externa que conozca las exigencias del día a día.
Quiero entregar una asesoría cercana y rigurosa, que ayude a ordenar la información financiera, fortalecer los controles y tomar mejores decisiones. Me interesa que el trabajo termine en soluciones que la empresa pueda implementar y sostener. Emprender también ha sido una oportunidad para asumir nuevos desafíos y darle forma a mi propia manera de entender la gestión.
¿Cómo pueden la transparencia, la auditoría y el compliance convertirse en una ventaja?
Para mí, una buena gestión necesita información confiable, responsabilidades claras y riesgos identificados. Cuando eso existe, las decisiones se toman con más seguridad y se reducen errores, pérdidas y reprocesos.
El problema aparece cuando el control se diseña sin entender la operación. Por eso es tan importante conversar con las áreas y establecer medidas proporcionales a los riesgos. Un control bien pensado facilita el trabajo y protege a las personas que toman decisiones. Además, la transparencia construye confianza con clientes, proveedores, trabajadores e inversionistas. Esa confianza tiene un valor concreto para la continuidad y el crecimiento de cualquier organización.
¿Qué rol jugó el MBA UChile en tu desarrollo?
El MBA me ayudó a ampliar la mirada. Mi formación y experiencia tienen una base fuerte en áreas de administración, finanzas y economía, y el programa me permitió conectar esos conocimientos con la estrategia, el liderazgo y una visión integral del negocio.
Fue muy importante lo que aprendí en habilidades de liderazgo, especialmente porque me permitió conocer y comprender mejor mi propio estilo de liderazgo, sus fortalezas y los aspectos que debía seguir desarrollando. Compatibilizarlo con el trabajo y mi compromiso con WIM también fue un ejercicio importante de organización y perseverancia. Me llevo especialmente el aprendizaje de personas con experiencias distintas a la mía. Hoy lo aplico cuando evalúo una iniciativa: junto con sus números, miro su propósito, las capacidades que requiere, las personas involucradas y cómo se sostendrá en el tiempo.
¿Qué te motivó a comprometerte con WIM? ¿Qué impacto has visto en otras mujeres?
Me motivó la posibilidad de aportar desde mi experiencia y encontrar una comunidad de mujeres que compartían desafíos e inquietudes dentro de la industria. Con el tiempo, ese vínculo se convirtió en un compromiso cada vez mayor.
Desde Vinculación con el Medio pude ver el valor de acercar personas e instituciones y generar oportunidades de colaboración. El impacto también está en que una mujer amplíe sus redes, conozca una oportunidad de formación o se anime a asumir un liderazgo. Tener referentes y una comunidad que te acompañen puede cambiar la manera en que miras tus propias posibilidades.
¿Por qué son importantes las alianzas para avanzar en equidad de género?
Porque este desafío involucra la formación, las oportunidades laborales, la cultura de las empresas y las condiciones que permiten desarrollar una carrera. Para avanzar necesitamos conectar esos espacios. Las universidades aportan conocimiento y formación; las empresas pueden transformar prácticas y abrir oportunidades; las fundaciones y otras organizaciones acercan experiencias y comunidades. Las redes internacionales también nos permiten aprender de otros contextos.
Para mí, una alianza tiene sentido cuando existe un propósito compartido y se traduce en acciones. Firmar un convenio es el inicio, después debemos darle contenido, definir compromisos y revisar qué beneficio concreto estamos generando para las mujeres.
¿Qué le dirías a una profesional que no se imagina haciendo carrera en la minería?
Le diría que se dé la oportunidad de conocerla antes de descartarla. La minería necesita muchas especialidades: tecnología, finanzas, medioambiente, derecho, comunicaciones y gestión de personas, entre otras. Hay distintas formas de aportar y de construir una trayectoria.
También le diría que busque referentes, haga preguntas y se acerque a espacios donde pueda conocer experiencias reales. Precisamente con ese propósito, desde WIM Chile hemos firmado una alianza con Inspiring Girls para preparar a mujeres reconocidas como WIM100 para que compartan sus historias con niñas y jóvenes. Queremos que, al conocer sus trayectorias, sus desafíos y sus aprendizajes, puedan verse reflejadas en ellas y descubrir nuevas posibilidades para su propio futuro.
No necesita tener toda su carrera resuelta para dar el primer paso. Prepararse, confiar en sus capacidades y atreverse a explorar puede abrirle oportunidades que hoy quizás todavía no imagina.
¿Qué te gustaría haber logrado al finalizar tu gestión?
Me gustaría dejar una organización fortalecida, con procesos claros, continuidad en sus proyectos y una coordinación que facilite el trabajo de nuestros núcleos y comités. Que nuestras líderes se sientan escuchadas y respaldadas, y que podamos mostrar resultados concretos del esfuerzo que realizan. En este sentido, espero que WIM Chile consolide iniciativas propias de la organización, como sus núcleos, comités, programas de mentoría, actividades de formación, vinculación con el medio, generación de redes y visibilización de referentes femeninos. También quisiera que sigamos fortaleciendo alianzas con empresas, universidades, fundaciones y otras instituciones para impulsar la participación y el desarrollo de las mujeres.
Por otra parte, hay desafíos que corresponden directamente a la industria minera y que requieren el compromiso de las empresas y sus equipos. Entre ellos están aumentar la contratación y retención de mujeres, generar oportunidades de desarrollo y promoción, asegurar condiciones de trabajo seguras e inclusivas, avanzar en la conciliación de la vida laboral y personal, promover un trato equitativo y contar con canales de denuncia seguros y efectivos. WIM puede contribuir articulando, visibilizando y acompañando estos cambios, pero su implementación corresponde principalmente a las compañías y a los distintos actores de la industria.
Hacia adelante, espero una minería donde más mujeres puedan ingresar, permanecer y desarrollar su carrera hasta llegar a espacios de decisión. Quisiera que nuestra contribución ayude a construir condiciones en las que las mujeres puedan proyectar su futuro en la industria con confianza.
Departamento de Ingeniería Industrial, Universidad de Chile.
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