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14 de julio 2026

Eduardo Morel: “En las operaciones la promesa de una empresa se vuelve algo concreto para el cliente”

Hay áreas dentro de una empresa que rara vez se llevan los aplausos. La gestión de operaciones es una de ellas: menos llamativas que el marketing o las finanzas, suele quedar relegada al terreno de lo técnico. Sin embargo, fue esta disciplina la que llevó a los estudiantes del MBA UChile Executive 2023 a elegir al profesor Eduardo Morel como el mejor de su generación.

Morel es Ingeniero Civil y MBA de la Universidad de Chile. Cuenta con formación ejecutiva en IESE, Kellogg (Northwestern University) y George Washington University. Tiene una amplia trayectoria ejecutiva en empresas como el Grupo Nicolaides, Madeco (Quiñenco), PISA–Essity, CHEP y Stericycle Chile, donde ha liderado procesos de turnaround, expansión regional, automatización, mejora de productividad y M&A, con responsabilidad sobre P&L y gestión de operaciones complejas en diversos sectores industriales.

Ser elegido por los estudiantes como uno de los mejores profesores del MBA es un reconocimiento importante. ¿Qué significa para usted recibir esta distinción?
Es realmente un honor y un privilegio ser reconocido por los estudiantes, sobre todo en una materia como gestión de operaciones, que suele verse como un elemento secundario frente al componente comercial o financiero de un programa de MBA. Refleja un interés genuino de los alumnos y su comprensión de que las operaciones pueden ser una palanca de valor, una diferencia competitiva, o una carga para la empresa si son mal aplicadas.

¿Qué hace que enseñar en el MBA UChile sea una experiencia distinta para usted?
He hecho clases de postgrado en diferentes universidades, pero soy ex alumno de la escuela de ingeniería de la Universidad de Chile, así que le tengo un particular cariño y aprecio al MBA. Hacer clases aquí es un privilegio y, sobre todo, una forma de retribuir lo que la escuela me enseñó y me ha permitido desarrollar en mi carrera profesional.

¿Qué busca que un estudiante se lleve de sus clases, más allá de los contenidos del curso?
Más que la teoría, me interesa que entiendan la importancia estratégica de las operaciones y cómo éstas afectan los resultados de la empresa, tanto en los reportes financieros —estado de resultados, balance, flujo de caja— como en la interacción con otras áreas. Se trata de que la “promesa” de la empresa se transforme en algo concreto y valorable para el cliente final.

Los estudiantes del MBA provienen de industrias, cargos y experiencias muy distintas. ¿Cómo influye esa diversidad en la forma en que desarrolla sus clases?
Siempre he sido partidario de la diversidad en el MBA. Históricamente estos programas han servido no solo para especializarse o complementar conocimientos, sino también para reinventarse. Esa variedad ayuda enormemente a mostrar las diferentes visiones, estrategias y soluciones que se le pueden dar a una misma situación, y permite entender que existen múltiples aproximaciones válidas frente a una problemática real de la empresa.

 

¿Cómo conecta la teoría con los desafíos que hoy enfrentan las organizaciones?
En operaciones la teoría ha sido relativamente constante en el tiempo, enfocada en rendimientos, eficiencias, utilización de activos. El desafío hoy está en cómo se aplica esa teoría en conjunto con la estrategia operativa y corporativa para mejorar el valor de la compañía como un todo. Las operaciones ya no son solo un elemento de control de costos, sino un área relevante para agregar valor, y hay que comprender cómo interactúan y afectan a las demás áreas y al resultado financiero final.

Desde su disciplina, ¿cuáles son los principales cambios que deberían observar los ejecutivos en los próximos años?
El principal cambio es entender que el área no es un centro de costos, sino una palanca de valor. Existen costos operacionales que pueden mejorarse, pero también costos estratégicos que deben aprovecharse para entregar un mayor valor percibido, algo que permite la recurrencia del producto o servicio y aumenta su valor para el cliente.

¿Qué tipo de conversaciones o preguntas de los estudiantes le resultan más enriquecedoras en la sala de clases?
Enseño la teoría a través de casos prácticos, de modo que los estudiantes se enfrenten a situaciones reales simplificadas de distintas industrias y aprendan cómo se relacionan las operaciones con otras áreas y cómo afectan, para bien o para mal, los resultados de una empresa. Ahí surgen las mejores conversaciones, pues muchos se dan cuenta de que habían subestimado o mirado de forma estratégicamente incorrecta las operaciones, y llevan esa experiencia a sus trabajos actuales. Eso agrega un gran valor a la clase.

En pocas palabras, ¿cómo describiría a los estudiantes del MBA?
Es un profesional que se da cuenta de que algo le falta y quiere acelerar su conocimiento para aplicarlo de forma concreta en su empresa o en su vida. Es curioso, quiere ser desafiado por pares que sepan más que él en ciertas materias y busca un reto que lo empuje a seguir superándose.

¿Qué consejo le daría a un profesional que está evaluando cursar un MBA?
Que aproveche a sus pares y profesores, y que se relacione en los ámbitos más diversos del programa. Esa es la mejor manera de ampliar su visión, abrir su mente y evaluar opciones que antes ni siquiera sabía que existían.

El reconocimiento a Eduardo Morel se entregó en el marco de la ceremonia de egreso del MBA UChile, donde la egresada Daniela Torres recordó que la excelencia académica no se mide sólo por el dominio de una disciplina, sino que también se refleja en la capacidad de inspirar, desafiar y transformar la manera en que entendemos los negocios, las organizaciones y nuestro propio liderazgo.

Esa idea resume bien lo que los estudiantes valoran en profesores como Morel: académicos que son, al mismo tiempo, ejecutivos en ejercicio, capaces de llevar a la sala de clases problemas reales y una mirada estratégica sobre cómo se crea valor en las organizaciones.

 



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